martes, 21 de agosto de 2012

El jibaro de Alonso : dos mundos se contraponen ; la ciudad y el campo

Según Arturo Morales Carrión, El jíbaro aparece en un momento de transformación, de crecimiento poblacional y el comienzo de urbanización en Puerto Rico. Señala que existen dos mundos; la ciudad y el campo, pero entre esos dos mundos se han creado nexos de comprensión y esta en proceso de superación la vieja dicotomía que caracteriza al Puerto Rico anterior desde el siglo XVI cuando los enemigos de España comienzan a acudir al país. Dos mundos que responden a motivaciones diferentes; la ciudad mirada como valuarte de la estructura política, las clases dominantes, el poder eclesiástico y el poder civil y militar. El campo y la sociedad rústica se forjan sus propias leyes y costumbres ajenas a los grandes choques imperativos. A lo largo de la primera mitad del XIX se acelera lo urbano y se produce un acercamiento hacia lo rural. Así, la montaña cobra importancia con los cafetales y se afianza la conciencia criolla. Georg Lukács en: “Significación actual del realismo crítico señala: ” Uno de los más importantes principios de ordenación de la obra literaria es la perspectiva . La estructura jerárquica de los hechos, personas, situaciones dependen ampliamente de esa perspectiva. De esa manera el realismo examina las cualidades del hombre, sus facultades, en todo cuanto en ellas existe para crear una nueva realidad. Así vemos en Alonso una preocupación por plasmar en El jíbaro aquellas clases sociales con las cuales desde su punto de vista se proyecta una imagen total del mundo. Podriamos considerar El jíbaro como una obra que se inserta en cierta forma dentro del realismo socialista ya que en El jíbaro, Alonso describe todos los aspectos inmediatos de la sociedad a su manera de ver y representa artísticamente en los cuadros de costumbres que pueblan su obra. Al lado de los hacendados surge la pequeña burguesía de profesionales constituido por una minoría de ilustrados que tendrá un sentimiento histórico y una gran necesidad de expresar sus esencias. El jíbaro de Alonso es un reflejo de esa porción criolla de sesgo histórico, costumbres patriarcales en el que lo antiguo va desapareciendo y lo nuevo llega para reemplazarlo. Alonso expone ese mundo ante la exposición del ámbito tecnológico intelectual y quiere preservar la sociedad urbana desde su visión de mundo de la clase pequeña burguesa a la que pertenece. En El jíibaro, Alonso proyecta la ley ineludible del progreso y eso se nota desde su primera escena. En el texto primero “Espíritu de progreso,” (5) podemos notar que Alonso es un hombre muy del siglo XIX, que tiene fe en el progreso y frente a la descripción de las costumbres, nos da la crítica de mejoramiento. Se le considera romántico al observar como líder de las masas, como si fuera un Mesías. Elena Diez de Cortina Montemayor, en su estudio “semblanza filosófica de Augusto Comte.” Señala que según el positivismo creado por Augusto Comte, los problemas sociales deben ser analizados desde una perspectiva científica que permita describir, explicar el comportamiento de las cosas en término de leyes universales, en provecho de la humanidad. Por tal razón la sociología como culminación del espíritu positivista se dedicará al estudio de los fenomenos sociales y de sus leyes como único camino para expresar la evolución de la humanidad y favorecer al progreso de la sociedad. El jíbaro de Alonso está muy cerca de la visión positivista como podemos ver en “El jibaro de Caguas,” (193) en el que se intercalan textos de la educación. Alonso, se propone escribir sobre el estado de la educación en Puerto Rico, decide escribir sobre costumbrismo, sin embargo parece más que costumbrismo una forma de moralización. Incluye en su libro 7 artículos con intención de crítica moralizadora, entre ellas actividades de costumbres, sátiras sociales y políticas. De tal manera que como ya antes henmos señalado , su intención lo acercan al discurso positivista, Con El Jibaro, Alonso crea una relación con lo autóctono, con el criollismo nacional. A el le siguen una serie de escritores entre ellos Luis Lloréns Torres y Abelardo Díaz Alfaro. Con Alonso se inicia lo que José Emilio González vio como una angustia de la cultura puertorriqueña en búsqueda de una propia definición que se identifica a partir de Alonso. El Jibaro, visto desde la perspectiva de Lucien Goldmann como obra literaria se inserta en una literatura de tipo social, por su género y contenido bien definido. Según Goldmann: […] en literatura, se distinguen por la originalidad de su contenido.[…] Poemas, relatos, sátiras[….] se distinguen no sólo por sus temas o formas propias de ellos, sino también y sobre todo por los rasgos particulares de su problemática y de su inspiración.Literatura y sociología. G. N. Pospelov. Así vemos que El Jíbaro como apunta Goldmann, es una obra en la que se insertan relatos y sátiras de ra
sgos particularmente criollas, vistas en la problemática social puertorriqueña del siglo XIX. Por otro lado, entendemos que El jíbaro es una obra que por su contenido e interés se presta para un estudio desde la perspectiva sociológica. porque en ella brotan una variedad de características de la sociedad del siglo XIX a través de las escenas que propone Alonso en su obra. A través de la obra alonsiana podemos ver claramente los postulados de Lukács. Alonso se vale del realismo social y de esta forma examina las cualidades del hombre puertorriqueño, sus facultades, y todo cuanto en ella existe de voluntad y actitud para crear esta nueva realidad positiva. La protesta contra el viejo sistema.